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La Santa Trinidad

La Santa Trinidad fue una campaña de rol jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia entre los años 2000 y 2012. Este libro reúne en 514 páginas pseudonoveladas los resúmenes de las trepidantes sesiones de juego de las dos últimas temporadas.

Los Seabreeze
Una campaña de CdHyF


"Los Seabreeze" es la crónica de la campaña de rol del mismo nombre jugada en el Club de Rol Thalarion de Valencia. Reúne en 176 páginas pseudonoveladas los avatares de la Casa Seabreeze, situada en una pequeña isla del Mar de las Tormentas y destinada a la consecución de grandes logros.

jueves, 22 de junio de 2017

El Día del Juicio
[Campaña Unknown Armies]
Temporada 2 - Capítulo 28

En la Catedral. Las Catacumbas.
Después de que Sally y Tomaso revisaran a velocidad rápida las grabaciones de las videocámaras tuvieron claro que, según las imágenes, nadie había entrado en la catedral desde que habían empezado a grabar, al menos por los accesos exteriores. Mientras tanto, el resto del grupo salió a investigar; se entretuvieron algunos minutos en las callejuelas anexas a uno de los laterales del edificio, pero no encontraron ninguna pista relevante. Reunidos de nuevo, llegaron a la conclusión de que fuera lo que fuera aquella figura femenina (había quedado bastante claro por su agilidad y velocidad que no era un ser humano normal) ya estaba en el interior de la catedral cuando empezaron a grabar.

Grabaron el resto de la noche y después analizaron las imágenes por la mañana, pero ya no presenciaron nada anormal.

A mediodía entraron a la catedral, cuyas visitas ya estaban permitidas. No obstante, una cinta y un policía impedían el acceso de los visitantes a la parte del ábside, donde había tenido lugar la explosión. Patrick consiguió distraer al policía (que por suerte hablaba un perfecto inglés) para que Tomaso accediera a la zona restringida, aun a riesgo de ser arrestado. Con el móvil de la CCSA, el italiano consiguió hacer fotos de casi toda la zona detrás del altar principal y del coro, a donde pudo subir (y bajar) con algunas dificultades. Más tarde, las fotos probarían ser decisivas en su búsqueda.

Por la tarde entablaron también (gracias a la ayuda de Adelle) conversación con una de las floristas que tenían parada en la plaza detrás de la catedral. La florista conocía al párroco Dautry y estaba muy preocupada por su desaparición; según ella, el obispo estaba de viaje en Roma y todavía no había vuelto, y el personal de la catedral se había mostrado muy hermético desde el incidente, cosa por otra parte bastante normal.

Tomaso repasó las fotos que había tomado en el templo con una paciencia infinita, retocándolas e intentando encontrar algo extraño en ellas. Casi dio un salto delante de su ordenador cuando el negativo de una de las fotos dejó ver varios símbolos grabados alrededor de una pequeña capilla situada tras el altar principal. Los símbolos se mostraban sólo en la imagen en negativo con un ligero brillo; le costó bastante rato hacerlos más nítidos, pero cuando se hicieron reconocibles resultó evidente que eran los mismos símbolos que habían visto grabados en la puerta interior de la sede de WCA en Barcelona. Símbolos de protección ocultista. Además, al fijarse ya definitivamente en esa área de la foto, Derek también descubrió un pequeño destello procedente de la juntura de uno de los ocho ladrillos negros que servían como adorno para la capilla. El brillo revelaba un componente metálico tras el ladrillo que habría sido imposible de detectar sin el tratamiento que Tomaso le había dado a la fotografía, y que seguramente identificaba un posible mecanismo de activación o algo parecido.

Decidieron que deberían intentar colarse en la catedral, aunque preferirían no hacerlo por el hueco de la explosión; el riesgo de que los descubrieran era importante. Así que Tomaso decidió hacerse pasar por un seminarista procedente de Italia que había concertado una cita con el sacerdote Johannes Dautry. En su exploración de la catedral por la mañana, el grupo había identificado varias puertas que daban acceso a despachos anexos a las residencias de los clérigos, y seguramente habría accesos entre los edificios anexos y esa ala de la catedral. Por desgracia, la historia de Tomaso tuvo algunas lagunas y no convenció al encargado de la residencia para poder alojarse allí, con lo que tuvieron que volver al plan original.

Gracias al pequeño jardín anexo a la catedral que les permitía ocultarse de ojos indiscretos, el grupo consiguió (no sin ciertas dificultades) trepar hasta el hueco y colarse en el templo a la altura del coro. Tras investigar un rato ante la pequeña capilla, descubrieron por casualidad que tres de los ladrillos negros (entre ellos el que Derek había identificado) provocaban un ligerísimo “click” al ser presionados. Seguramente habría que probarlos en combinación. Por desgracia, al pulsar una combinación errónea, el sistema parecía bloquearse durante largo tiempo; y no sólo eso, sino que las dos veces que esa noche pudieron probar combinaciones (erróneas ambas), aparecieron en la catedral varios de los diáconos y seminaristas (que efectivamente accedían al templo mediante puertas interiores) preguntándose que “qué podía significar aquella alarma que saltaba en los aposentos del padre Dautry”. Tras los intentos infructuosos, el grupo decidió dejarlo por aquella noche.

El día siguiente Sigrid continuó buscando pistas de su hija en los hoteles de la ciudad, sin éxito. Tras descansar lo que pudieron, volvieron a infiltrarse en la catedral; la extraña figura que habían visto hacía dos noches no había vuelto a hacer acto de presencia. En esta ocasión, siguiendo una corazonada de Patrick la primera combinación fue la acertada. El suelo de la capilla pareció retraerse, dejando a la vista una escalera de piedra que bajaba. La escalera (uno de cuyos escalones permitía abrir y cerrar la puerta de acceso) conducía a unas catacumbas bajo la catedral que parecían haber pasado desapercibidas para el común de la sociedad. Multitud de nichos y de inscripciones se podían ver en las paredes, en un pequeño laberinto donde tuvieron que hacer marcas para no perderse. Finalmente, llegaron ante una puerta más moderna que el resto del entorno, aun así vetusta, atrancada y con señales claras de haber sido utilizada recientemente.

No les costó mucho echar la puerta abajo, y lo primero que notaron fue un olor nauseabundo a carne podrida. A la luz de las linternas vieron que la sala era una especie de despacho con luces de gas consumidas, abarrotado de libros y manuscritos. Tras una mesa, atado a una silla, se encontraba un cadáver horriblemente torturado y mutilado, con un alzacuellos: el párroco Johannes Dautry. Uno de sus globos oculares colgaba horriblemente del nervio, sus labios habían sido arrancados y miraba hacia ellos con su único ojo sin vida y su rostro ya pudriéndose; Sigrid y Patrick fueron profundamente afectados por la escena y durante un largo rato no pudieron reaccionar. Mientras tanto, Tomaso y Derek se deshacían del cadáver e intentaban enmascarar el olor.

El lugar era a todas luces una especie de despacho privado de Dautry, que parecía conocer sólo él mismo, pero cuya localización había revelado a su torturador (seguramente la figura que habían visto salir de la catedral).

Una vez recuperados, Sigrid, Patrick, Tomaso y Adelle comenzaron a devorar los manuscritos. El resto consiguió comida y agua para pasar una buena cantidad de horas en aquellos subterráneos; sabían que si salían de allí sería difícil volver a entrar, así que aprovecharon para repasar toda la documentación manuscrita de Dautry, y para ojear los libros más interesantes. Adelle les ayudó con los manuscritos en francés, y Tomaso y Sigrid no tuvieron demasiados problemas con el latín.

Mientras Derek y Ethan investigaban las catacumbas, dieron con unas escaleras ocultas que parecían conducir a una salida secreta al parque que circundaba la catedral. En las escaleras descubrieron un pendiente que más tarde Sigrid reconocería haber visto en su hija; sin duda, Pierre y Esther habían salido por allí cuando los habían visto huyendo en el vídeo del turista.

Tras un par de días de investigación, descubrieron algunos hechos relevantes:

  • Dautry mencionaba en multitud de lugares a un tal Robert G. Lorenz. Se trataba de una persona extremadamente importante, con una red de contactos a escala mundial, de la que formaba parte el propio Dautry, un tal Louis Deveraux en París y una mujer llamada Emmanuelle Deschamps en Marsella.
  • A lo largo de décadas de relación, el párroco había desarrollado la sospecha (con discreción absoluta) de que Lorenz no era otro que el propio Conde de St. Germain, un célebre personaje de la época de la Revolución Francesa.
  • Dautry también se mostraba convencido de que Lorenz/St.Germain estaba estrechamente relacionado con la Realidad y la Estadosfera (este concepto ya lo habían oído mencionar en la información del móvil de los neonazis).
  • En un volumen de memorias, Johannes demostraba su arrepentimiento y su convicción de condenación eterna porque a lo largo de los años había tenido que utilizar métodos poco éticos al servicio de Robert G. Lorenz. Había recurrido en no pocas ocasiones a la violencia e incluso al asesinato, eso sí, siempre en pro de un bien mayor, un bien del que quizás dependía el destino de la humanidad entera. Los escritos eran desgarradores y costaba leerlos, y también se defendía por los métodos empleados diciendo que habían evitado que llegara el Apocalipsis antes de tiempo.
  • En algunos escritos recientes, el sacerdote también expresaba su temor debido a algunos visitantes extraños que habían acudido a la catedral. “Quizá se trate de esos demoníacos Jázaros”.
  • En uno de los cuadernos, haciendo uso de la técnica del carboncillo, pudieron replicar una carta que Dautry había escrito muy recientemente. La carta iba dirigida a Louis Deveraux, y en ella le instaba a “proteger a los portadores de esta misiva”. ¿Quizá los portadores eran Esther y Pierre?

Agotados por la investigación y la mala calidad de su sueño en los subterráneos, metieron en sus mochilas la documentación que habían encontrado en los cajones cerrados del escritorio, que parecía la más importante, y se marcharon al atardecer por la salida al jardín que había descubierto Derek.


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